EDITORIaL n° 1

Sobre la importancia de despertar a la Mujer Salvaje

Cuando decidimos crear Erráticas, después de muchos años de trabajar en distintos proyectos relacionados con la comunicación, teníamos más dudas que certezas. Lo que sí sabíamos, era que ya estábamos chatas de hacer cosas sólo por ese sentido del deber que muchas veces nos obliga a quedarnos en lugares/proyectos/trabajos/relaciones que no nos apasionan, y que se convierten en un apretón de guatita constante. 


El año pasado, la pandemia nos obligó a escarbar profundo en la relación que teníamos con nuestro entorno y con la máquina de productividad capitalista que nos acecha y desconecta del sentir instintivo, ese que sabe realmente cómo encender el fuego interior. Fue así como  dejamos de sostener cosas que no nos hacían sentido para comenzar un viaje hacia las profundidades, allí donde se esconden los miedos ancestrales que no nos permiten vernos de manera consciente, ni escuchar lo que el corazón dicta. Gracias a la sincronicidad de la vida, a conversaciones trasnochadas y varias lecturas, empezaron a cuajar muchas ideas. 

Las estructuras contra las que veníamos luchando hace años se mostraron de una manera distinta, develando también los mecanismos autosaboteadores de la psique que nos habían paralizado durante años, haciéndonos creer que no éramos capaces de levantar nuestros propios proyectos, vivir o viajar solas, rebelarnos contra la autoridad (en cualquiera de sus formas), conectarnos con la espiritualidad o reconocer el valor de nuestra ancestralidad y fuerza interior. Todo saltó ahí, a la vista, y con ese nivel de conciencia ya no podíamos seguir en la negación: era hora de despertar y sacudirse.

Así despertó la mujer salvaje, una guerrera que habita en el interior de cada mujer y corporalidad que se reconoce como femenina, para liberar las ataduras que históricamente nos han retenido. Clarissa Pinkola, psicóloga Jungiana, contadora de cuentos y autora del texto “Mujeres que corren con los lobos”, dice que al igual que los animales salvajes, la mujer salvaje es una especie en peligro de extinción porque su naturaleza ha sido saqueada, reestructurada y rechazada. Si a las pruebas nos remitimos, el contador de muertes anuncia que seguimos siendo presas de la masacre de lo femenino (y de todo lo que no se ajusta al proyecto de la modernidad).

Ilustración: Tania Hevia

«La que vive en el borde del mundo. La hechicera, la creadora»

Otra reflexión interesante de Pinkola es que la psicología tradicional no ha querido abordar las cuestiones más profundas e importantes para las mujeres: lo arquetípico, lo intuitivo, lo sexual y lo cíclico, las edades de la mujer, su sabiduría y su fuego creador. A esto podemos sumar categorías fuera de la heteronorma, como lo identitario en cuanto a expresión de género, los no binarismos, las corporalidades no hegemónicas, entre otras que han sido oprimidas y que hoy se están poniendo sobre la mesa a punta de la sangre y fuego de esas mismas cuerpas. En síntesis, si no se nos ayuda a entender los procesos cíclicos, espirituales, políticos y sociales que tienen directa relación con nuestro ser femenino, cómo podríamos comprender nuestra existencia?.


Gracias al feminismo y distintas luchas colectivas, comenzamos a cuestionar y tensionar el molde en el que la sociedad patriarcal y colonialista nos ha sumido para domesticarnos y doblegar nuestra voluntad y poder, pero es claro que aún falta un largo camino. Quienes trabajamos en comunicación, sabemos lo importante y transformador que sería integrar la perspectiva de género en el oficio, donde la voz de mujeres y disidencias siempre ha sido marginada e invisibilizada (porque en este mundo hetero-cis-patriarcal, ellos siempre tienen la palabra). Esperamos que esta revista sea un pasito más en la reivindicación del lugar que merecemos en el espacio público. 

Puede que nos hayan hecho olvidar el nombre de la mujer salvaje, pero en el fondo sabemos que está en algún lugar de nuestro interior, y que cada vez que nos emancipamos nos acercamos a ella. Ella viene hacia nosotras a través de la contemplación o pérdida de la belleza de la vida. Vive en la música, en la danza, en la palabra escrita, en la disidencia, en los oficios, en la maternidad, o cuando vemos a otres que han conseguido establecer una relación indómita con su propio ser. Cuando descubrimos su huella vamos corriendo a su encuentro, y es ahí cuando decidimos soltar relaciones tóxicas, terapearnos, abandonar trabajos (aguante la terapia), dar vuelta la página o detenernos a mirar hacia adentro hasta encontrarla, hasta encontrarnos y entender que si nos falta presente es porque quizás estamos atrapadas entre la nostalgia del pasado y la ansiedad de un futuro distópico.


Siguiendo el rastro de la mujer salvaje surgió esta revista, y es por eso que quisimos que la primera temática de nuestro medio le rindiera tributo. En este número indagaremos en las historias de mujeres y cuerpas disidentes que se han encontrado de frente con la mujer salvaje desde diversas disciplinas y oficios; desarrollaremos conceptos, compartiremos visiones y reseñaremos obras, proyectos y/o colectivas que de alguna forma inspiren con su hacer nuestro propio camino de re conexión con la naturaleza instintiva. El ejercicio de recolectar este material es poner a tu disposición los mensajes que estas experiencias llevan impregnadas, y que para nosotras contienen esa poderosa fuerza de la loba que nos llama a salir al mundo para defendernos y desgarrar todo lo que nos oprime: porque sí washita, ya es hora de salir a defenderse.