mamifera tribu: crianza es colectivo

Cuando supe que estaba embarazada, se me presentaron muchas preguntas, un mundo totalmente desconocido. Con 15 semanas de gestación, me encontré con un espacio que impartía clases de yoga prenatal. Ahí conocí a la Eve, y ya con mi bebé de nueve meses, aún me acompaña en este camino.

Escrito por Camila Olmos, fotografías por Valentina González

Abriendo la cortina

Evelyn Henríquez es psicóloga, se formó en España y amplió su experiencia en Brasil. «Empecé a trabajar con mujeres, ese fue el primer nicho donde sentí que estaba mi labor como psicóloga. Viví seis años en España, luego volví a Brasil y comencé a trabajar en áreas de psicología que se me daban muy bien, pero que no eran las cosas que me reverberaban dentro, entonces entendí que una tiene que buscar el camino del corazón y en esa búsqueda comencé a encontrarme con grupos de mujeres».

Uno de sus últimos trabajos en Brasil fue dentro de una unidad especial de madres con bebés en la cárcel de mujeres. Fue ahí donde comenzó a investigar el área de la maternidad. Al mismo tiempo, sus amigas estaban siendo madres, pero visibilizando con mucho ímpetu este nuevo rol, «fue ahí donde me cayó la ficha de que había mucho trabajo por hacer en esa área, luego investigué sobre puerperio y también vino mi propio proceso de gestación».

Naomi es el nombre de su hija, quien aún no tenía un año de vida cuando Evelyn inició su formación en Yoga Pre y Post natal. En 2020 se especializó en Psicología Prenatal, una rama dentro de la psicología que abarca el embarazo y nacimiento de un bebé como una crisis vital que produce cambios psíquicos en madres y padres.

Para Evelyn, hasta hace un tiempo, la maternidad se escondía detrás de una cortina. Hoy, las mujeres se han visto en la necesidad de abrir esa cortina, comenzando a visibilizar las diferentes maternidades. «Antes de ser madre ya estábamos en el camino del feminismo y de repente nos convertimos en madres y quedamos abandonadas, incluso por el feminismo. Lo he sentido mucho, compañeras súper militantes me miraban como -chuta, ahora erís mamá”. Nos dimos cuenta de que la maternidad es un espacio donde hay que abrirse camino y levantar banderas, incluso dentro del feminismo. Hay mucha violencia, entonces necesitamos abrir trincheras y escuchar las necesidades de otras mujeres que decidieron ser madres». 

Tras darnos cuenta de lo importante que es visibilizar el camino de la maternidad, se abre una siguiente puerta: el colectivo, criar en conjunto y armar tribus para acompañar en este proceso a madres e hijxs.

«Antes de ser madre ya estábamos en el camino del feminismo y de repente nos convertimos en madres y quedamos abandonadas, incluso por el feminismo».

Eve siente que la sociedad debe caminar hacia lo colectivo, ya que lo individual no nos lleva a lugares buenos, nos enfermamos. Por el contrario, progresamos mucho cuando estamos juntas. «Para las maternidades es fundamental la vuelta a la crianza conjunta. El proverbio africano que dice que para criar al bebé es necesario una aldea completa es real. Mi labor consiste en tejer redes entre madres, porque de verdad no se puede sola, es enloquecedor criar sola. Si queremos el bienestar de esa madre y de ese bebé son imprescindibles las redes de apoyo».

Madres superpoderosas

La maternidad nos proporciona grandes poderes. Uno de ellos, y el que más nos conecta, es la intuición. «Siento que queda súper afinada, como que la gestación viene a reajustar todo. Es uno de los sentidos que se desarrolla en un mil por ciento». Escuchar la intuición y entrar en contacto con ella es una de las cuestiones más importantes. En el fondo, para Eve esto significa conectarse con una misma, mantenernos unidas a nuestro centro. Entonces, «el cuerpo pasa por mutaciones: gestamos, parimos, nacemos, etc., pero ¿dónde estoy yo en medio de todo esto?”

El Yo pasa por una gran transformación, redescubrirse madre en cada faceta y, además, lograr el desafío de disfrutarse en cada una de ellas, es un sueño difícil de llevar a la práctica. El puerperio es una etapa en que la mujer puede crecer mucho y es importante aprovechar esas intensidades y procesos para volver a una misma, más reconectada, sacando provecho de estos poderes. «Siento que una vuelve de los partos más poderosa, es un evento totalmente mamífero. Si dejamos de lado los pudores, podemos vivirlo como una experiencia totalmente transformadora y empoderante».

Una de las actividades que nos permiten mantenernos en el centro es el yoga. Nos conecta con el cuerpo, con el presente y con la espiritualidad. Nos conecta con las sensaciones, dice Eve, y en el fondo, es una forma de no perderse. «Una se vuelve madre y siente que está con los cuidados y todo eso, una tiene que estar volcada a la cría. Eso está bien hasta cierto punto, porque también necesitamos tiempo, descanso, espacio para re conectarte. La invitación es a parar, darte un tiempo. No nos olvidemos de nosotras poniendo el cuerpo, el espíritu, el alma. Tú también necesitas cuidados. Eso es una deconstrucción de una misma, darse tiempo y cuidados, estar conectadas y crear lazos con otras mujeres, porque eso sostiene mucho».

Crianza compartida y empoderada

Desde su rol como instructora de yoga y acompañante en procesos de gestación, parto y puerperio, Evelyn crea la Mamífera Tribu, un espacio de encuentro donde más de 60 mujeres se acompañan, resuelven dudas y comparten experiencias. Aquí surge la idea de levantar un espacio educativo y de crianza compartida que, además, se concreta en el hogar de Eve. Este espacio surge porque «cuando yo estaba en Brasil, me fascinaban estas iniciativas de niños y niñas más libres, en espacios abiertos y  en contacto con la naturaleza como algo primordial.

El objetivo de esta iniciativa es crear un espacio seguro, donde las maternidades sean escuchadas. “Una entrega mucho, dejamos mucho a disposición, ya sea de un equipo médico en el parto, por ejemplo. Pero nosotras podemos, nos informamos y no entregamos ese poder a cualquiera”. Evelyn siente que la educación también está dentro de esta lógica. “Mi discurso viene desde un lugar que prioriza lo que el bebé necesita o qué me gustaría que tuviera, qué prefieren las otras familias, y así juntos lo hacemos».

Al proyecto se sumaron cerca de diez familias, además de una profesional en pedagogía. En una primera etapa se están creando espacios de confianza, lo que se va construyendo en un proceso vivo en el cual las familias y los niños y niñas están presentes, entregando y recibiendo. «En este espacio tenemos voz y, desde este punto, vamos a crear algo que nos haga sentido a todas las maternidades», afirma Evelyn.

Si quieres conocer este proyecto o buscas una tribu que te acompañe en el proceso de maternar, puedes encontrar a Evelyn Henríquez en su Instagram @mamiferayoga.