Cooperativa Atkins: Reivindicando el error en los procesos fotograficos alternativos

Corría el año 2018 y una convocatoria abierta de mujeres artistas se reunía en el mítico Espacio Santa Ana con el propósito de compartir experiencias sobre procesos fotográficos artesanales. Esa jornada cruzó los caminos de nueve mujeres que decidieron colectivizarse y crear un lugar donde compartir su pasión. Así nació la Cooperativa Atkins, que luego de dos años de experimentación, continúa en la búsqueda por generar actividades de encuentro y autoformación en torno a la fotografía.

Escrito por Francisca González y Jannel Lobos | Fotografía: Francisca González | Agradecimientos: Casaplan Valparaíso

Catalina Cea (fotógrafa autodidacta y diseñadora) y Kimberly Halyburton (docente en Artes Plásticas y Magíster en Investigación y Creación Fotográfica), llevan años desarrollando diversas técnicas ligadas a los procesos fotográficos artesanales. Ambas son parte de la Cooperativa Atkins, colectiva que articula a nueve mujeres, pertenecientes a disciplinas tan diversas como Derecho, Cine, Arquitectura, Diseño y Artes plásticas. La cooperativa se levanta como un espacio que busca promover las emulsiones artesanales y procesos fotográficos experimentales en general, por lo que ellas mismas se definen como un espacio de creación, difusión y cooperación. 

Todas sus integrantes trabajan con diferentes tipos de emulsiones, la mayoría maneja la técnica de la cianotipia -que dentro de las emulsiones artesanales es una de las más accesibles-, puesto que es fácil conseguir los materiales y el trabajo no requiere fijado, por lo que es más versátil. Una de sus integrantes, Cecilia, trabaja en Van Dyke¹ y mezcla emulsiones. Kimberly trabaja con emulsiones naturales como impresiones en clorofila y antotipo². Por su parte, Cata trabaja más con una cianotipia en soporte de madera y tela.

¿Cómo surge la idea de crear la colectiva?

C: Esto surgió en conjunto con otra compañera que ya no forma parte de la cooperativa, Rany Carneiro, ella es brasileña y vive en Valparaíso. Con ella nos conocimos en un encuentro de mujeres en torno a la gráfica que organizó una chica en Valpo hace tres años, más o menos. Rami hacía cianotipias muy grandes en tela, y tenía una forma muy particular de trabajar: solo exponía cianotipia en verano, en pleno sol, entre 11am y 3pm —de esa hora no se pasaba—, porque el sol tenía un significado muy importante en su vida. Para ella era super crudo vivir en Chile, porque venía de un Estado de Brasil donde llegaban a los 50°en verano, entonces para ella la cianotipia era una forma de recordar la forma en que vivía en su país. También creaba unos virados hermosos -que son cambios químicos que se evidencian con la alteración de color en la cianotipia-, y los hacía con café, porque tomaba mucho. Podías ver que desarrollaba una estrecha relación con el método y la creación desde su cotidiano. 

Entonces, a partir de esa observación, un día nos juntamos y le propuse que hiciéramos algo, porque al igual que ella seguro había muchas mujeres con maneras particulares de trabajar y relacionarse con la técnica. Armamos un encuentro, que quisimos hacer sólo de mujeres, es decir, levantar un espacio desde y para nosotras, porque en realidad hay muchos fotógrafos, casi siempre hombres, entonces la idea era armar un espacio para conocernos y conocer otras formas de trabajar. Eso fue en junio de 2018, hicimos este encuentro en espacio Santa Ana en Cerro Cordillera. A esa instancia llegaron varias chicas, entre ellas todas las que estamos ahora en la Cooperativa. 

Fuimos presentando nuestros trabajos, y a partir de ahí decidimos trabajar un tema en común y que cada una viera cómo abordarlo. “Ser mujer”, le llamamos. Nos dimos como dos o tres meses para volver a encontrarnos, y desde entonces esa es la forma en que hemos ido trabajando a lo largo del tiempo.

«La idea en ese entonces fue mostrar nuestros trabajos sin saber hacia dónde íbamos, pero con la idea de que todas compartíamos una misma pasión y buscábamos tejer redes con otras»

¿Cómo se ha dado ese trabajo colectivo?

C: La manera en que nos relacionamos, por lo que ha significado este espacio, ha ido mutando con el tiempo. Llevamos dos años, casi tres, y ahora nos estamos replanteando qué queremos hacer con esto. Hemos hecho exposiciones, talleres, autoformación, incluso hemos participado en convocatorias y ferias, pero ahora estamos viendo cómo este espacio puede ser de creación y apoyo mutuo, llevando a cabo revisión de portafolios, no solo emulsiones. Todas hacemos fotos que no necesariamente se realizan con emulsiones, entonces nos estamos proponiendo hacer un espacio común de crecimiento y apoyo de los proyectos personales de cada una: Ya no nos reunimos solamente para algo específico o sólo técnica y chao. 

K: Creo que eso es básicamente, cuando la Cata realizó la primera convocatoria, quienes llegamos ese día somos las que estamos hoy, más un par más que se agregaron a un segundo llamado. La idea en ese entonces fue mostrar nuestros trabajos sin saber hacia dónde íbamos, pero con la idea de que todas compartíamos una misma pasión y buscábamos tejer redes con otras. En el camino han pasado muchas cosas como dice Cata, y ahora buscamos establecernos un poco más, en el sentido de buscar el crecimiento de la cooperativa y el crecimiento personal de cada una. Por eso es importante lo que estamos haciendo de la revisión de portafolio, donde la idea es retroalimentar el trabajo previo. La cianotipia tiene un trabajo previo, no es solo hacer cianotipia por hacerla, las imágenes que hay detrás tienen un trabajo que una hace personalmente, por ejemplo, algunas trabajamos con imágenes de la naturaleza, con retratos, con cuerpos femeninos, y todo eso es un trabajo previo al de la emulsión. Entonces nos hemos dado cuenta de que es bueno tener esa retroalimentación previa, independiente de si ese trabajo va a llegar a ser una emulsión artesanal o no.

¿Cuál es la historia tras el nombre de la cooperativa?

K: dentro de la historia de la foto, el astrónomo John Herschel es quien inventó la cianotipia en 1842 al descubrir la mezcla de estos químicos, pero él también se dedicaba a muchas otras cosas, era matemático, biólogo, entonces comparte este descubrimiento con algunos amigos y luego no lo usa más. Dentro de estas personas está Ana Atkins, cuyo padre trabajaba en la biblioteca donde se reunían estos científicos. Ella vivía con su padre y fue criada por él -porque su madre murió cuando era pequeña-, entonces ella tuvo acceso a esa información, al mundo científico de cierta forma, cuestión que en ese tiempo era imposible porque a las mujeres no se les permitía entrar a la academia. 

Ana Atkins era botánica y estudiaba las plantas, algas, helechos y otros elementos de su región. Antes solamente había libros en los que se hacía un listado de plantas, de elementos sin imagen -aún no se comercializaban imágenes-, solo algunas ilustraciones. Entonces como ella supo sobre la cianotipia, decidió ponerla en práctica y hacer varias reproducciones de libros en los que copiaba por contacto estas algas y helechos sobre los que no había registro. Tiempos después, se estableció que estas copias constituyen los primeros ejercicios de libros de fotografías, por eso nos parece que es un referente muy importante de esta técnica que pasó al olvido.

«Cada unx sabe que el error es aprendizaje, pero cuando lo internalizas realmente empiezas a trabajar distinto, a pensar distinto, y entiendes que cuando te equivocas estás aprendiendo, porque se produce un quiebre que te hace ver que tienes que hacer las cosas de otra forma»

Hablemos sobre Errar, la última convocatoria que realizaron el año pasado  y sobre la idea de revalorizar el error y darle un sentido diferente. 

C: Cuando tuvimos este período de primer estallido social hubo mucho de contención entre nosotras (no fue un momento muy creativo), y en eso se basaban nuestras reuniones: contenernos dentro del caos que estábamos viviendo. Luego vino la pandemia y nos dimos cuenta de que nos teníamos que seguir encontrando en línea, pero queríamos seguir activas y haciendo cosas, porque es una necesidad de cada una de las integrantes -seguir creando, independiente del escenario-, ya sea de forma pasiva o activa, retroalimentando lo que queremos hacer. Ahí se nos ocurrió que podíamos realizar algunas entrevistas a personas que estaban haciendo emulsiones para tejer redes. 

K: Hicimos una convocatoria con una temática en particular que reuniera trabajos de distintos lugares. En ese momento no esperábamos que llegaran tanto aportes, pero así ocurrió, y decidimos que la temática iba a ser Errar, porque nos dimos cuenta de que las emulsiones artesanales son mucho de equivocarse, de hacer muchas pruebas para lograr un resultado final que sea satisfactorio. Todas esas pruebas generalmente quedan en una carpeta de errores, pero a veces una va a revisar y se da cuenta de que no son errores, sino parte del proceso. La palabra error tiene una connotación negativa, entonces quisimos dar vuelta eso y en esa reflexión decidimos llamar a la convocatoria “errar” y dejar dentro todas las propuestas, no excluir a nadie, porque cada uno decide cual es su error, nadie puede decirte si un error es mejor que otro. 

Recibimos cosas muy interesantes. 

Existen pautas para hacer emulsiones y tienes que seguir ciertos pasos, pero a veces cuando no sigues esos pasos surgen cosas nuevas. Eso queríamos encontrar, y efectivamente encontramos bastante experimentación sobre los soportes, los preparados, mezclas de técnicas en los que aprendimos mucho viendo los procesos de otros. Sobre la marcha surgió la idea de hacer el conversatorio, porque cuando recibimos los aportes nos dimos cuenta de que había muy buen material de distintas partes del mundo, entonces pensamos que no podía quedar solo en una grilla de instagram, que teníamos que hacer algo más para mostrarlo y hacer un cierre del proceso. Seleccionamos a algunas personas que nos parecían interesantes y que usaban diferentes técnicas, y lo hicimos.

Imagino que fue revelador, o de alguna forma entretenido, saber qué era el error para cada una de estas personas, que son de lugares y culturas distintas a la nuestra 

C: Sí, por ejemplo, había una chica de México que hacía antotipos, y los antotipos demoran días o semanas en copiarse, ya que al usar pigmentos de frutas o flores son procesos lentos, pero ella decía “acá hay un sol muy fuerte casi todo el año y mis antotipos se hacen en horas”. En cambio, había otra chica de Perú que nos contaba que en su ciudad estaba nublado siempre, y que le era super complejo hacer emulsiones, entonces fue interesante ver esas diferencias.

K: Los trabajos de la chica de Perú eran muy pulcros, entonces sus errores eran cosas que yo no habría considerado nunca como un error, pero para ella lo eran porque había una pequeña diferencia en el contraste, o una manchita en una esquina. Entonces nos dimos cuenta de que para todos el error es distinto, y eso es super interesante verlo con la visión de cada una: Qué consideras que es un error, esto lo podrías mostrar en una exposición o jamás se te pasaría por la mente mostrarlo. Otra cuestión interesante es que abrimos la convocatoria a hombres y mujeres, sin embargo cuando convocamos pasó que varios hombres nos decían que no, que no podían participar de la convocatoria. Al final terminamos siendo puras mujeres, quizás porque somos una equipa de mujeres se da eso: mantenemos un espacio seguro de trabajo a la interna y también hacia afuera. 

¿Cómo en su día a día abrazan o revalorizan el error, independiente de la convocatoria?

K: Para mí hubo un antes y un después de esa convocatoria. Una igual pasa por eso de que se frustra o afecta mucho cuando se equivoca. Trabajar con las emulsiones, en el caso de las copias de clorofila por ejemplo, es tremendamente frustrante que de diez copias te salgan dos, entonces es muchas prueba prueba y error. Cuando eso me pasaba, antes del conversatorio, me frustraba muchísimo. Creo que fue terapéutica esa convocatoria, porque al conversar y compartir con el resto dices “está bien equivocarse y es parte del aprendizaje”. Cada unx sabe que el error es aprendizaje, pero cuando lo internalizas realmente empiezas a trabajar distinto, a pensar distinto, y entiendes que cuando te equivocas estás aprendiendo, porque se produce un quiebre que te hace ver que tienes que hacer las cosas de otra forma. Generalmente vemos el error como algo negativo, hasta que se da este cambio de paradigma en el pensar, y es super importante para no frustrarse y seguir el ritmo que tiene este trabajo. 

C: Yo creo que no fue tan determinante para mí jaja, pero sí obviamente es super interesante conocer otras paradas frente al error. Para mí, dedicarse a la fotografía o a los procesos análogos en general, más aún en las emulsiones artesanales o procesos artesanales, es obligarse a tener paciencia constantemente. Sacar un rollo es saber que vas a tener que esperar la foto, que no la veras, eso es algo a lo que uno se va acostumbrando. Desarrollar una imagen es hacerse cargo de todo un proceso y hay que entenderlo como tal desde el comienzo. 

A mí me pasa que a veces el revelado a color que es super complejo yo no sé le pregunto a mi amigo oye y qué pasa si uno hace eso así y me dice “tienes que probar”, porque cómo uno aprende si no experimenta, las cosas no pasan siempre sí o sí de una forma. Entonces yo creo que decidir adentrarse en estos procesos fotográficos o en otros procesos de cualquier área implica entender que uno va a fallar mucho, porque ni cagando te va a resultar a la primera. 

Yo recuerdo que la primera vez que compré químicos para la cianotipia me los eché altoke. Lo que sí, lo que yo trato de hacer es un buen registro, trabajar de forma ordenada si uno quiere aprender y entender el proceso,  meterse de lleno. Es super importante llevar un registro de lo que unx hace para entender, y así se evitan cosas. Si quieres saber explicar un proceso no puedes decir solo “filo, es fotografía análoga”. por lo menos para mí es importante. Hay algunas que son mucho más pulcras, pero ese es el tema, no trabajar al lote sino que estar consciente de los errores para ir creciendo. Esto es algo que estas técnicas te permiten en el fondo, hay que ser equilibrada la verdad jajaj. 

¿Qué podemos esperar de la Cooperativa Atkins de aquí en más?

K: Vamos a seguir haciendo convocatorias, la convocatoria Errar la hicimos para el mes de la foto en agosto, queremos hacer otra este año. A veces tenemos muchas ideas y surgen muchas cosas en el camino, pero nos estamos acotando a hacer convocatorias según nuestras posibilidades, entre otras cosas que vamos a estar compartiendo en las redes. Queremos mostrar más lo que hacemos y seguir reuniéndonos. 

  1.  proceso fotográfico antiguo que emplea el citrato férrico junto al nitrato de plata para sensibilizar el papel proporcionando imágenes en tonos marrones)

  2.  imagen creada utilizando material fotosensible de plantas

Cianotipia

La cianotipia es una técnica fotográfica que se produce a partir de la mezcla de dos químicos: Citrato de Amonio Férrico y Ferricianuro de Potasio. Ambas sales de hierro dan como resultado una mezcla sensible a la luz del sol, que al ser aplicada en distintos soportes da como resultado una copia fotográfica.