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Empoderamiento de los Territorios - Fernanda Peñailillo

Fernanda (@film.mariposalibre) es una activista medioambiental que comparte con nosotras un testimonio sobre conciencia ambientalista. 

empoderamiento de los territorios

Cada día son más frecuentes las noticias sobre derrames, saqueos de agua, contaminación, deforestación, proyectos salmoneros, mineros, etc., y así un enorme listado de desastres ambientales que han sucedido durante muchos años en Chile. El modelo de desarrollo extractivista que tiene nuestro país ha ido exterminando ecosistemas en una cantidad preocupante de territorios.

Durante años esto ocurrió en silencio; la lucha la realizaban pequeños grupos de vecinxs, organizaciones y activistas pero con el transcurso del tiempo ese pequeño grupo fue aumentando, la conciencia ambiental comenzó a expandirse y el mensaje proliferó cada vez más lejos. Actualmente las redes sociales ayudan manteniéndonos actualizados con la información al instante, nos enteramos de diferentes hechos en segundos alertando a las agrupaciones que están observando sin descanso los pasos y decisiones que realiza el gobierno y empresarios.

Cuando estudiaba en la universidad tuve un diálogo interesante con una profesora y conversamos específicamente sobre la importancia del desarrollo de la conciencia ambiental. Ella me decía que no se puede enseñar conciencia, que lo más cercano a eso es poder dar herramientas a las personas para que puedan desarrollarla. ¿Pareciera ser algo tan obvio verdad? Pero hasta ese momento no me había cuestionado ese punto.

Participé en múltiples actividades de educación ambiental en la quinta región. En esas instancias conocí a personas de distintas clases sociales, edades, color políticos y sectores geográficos. Me emocioné tanto con algunos de ellos ya que vi su valor, compromiso y garras por defender su territorio del desarrollo extractivista al cual nos enfrentamos. Muchos no contaban con demasiada educación formal o simplemente sus oficios no tenían nada que ver con el medio ambiente pero se daban cuenta que lo que estaba pasando estaba mal y que debían hacer algo y defenderse. 

Recuerdo a una adulta mayor en Quintero que se me acercó y me dijo: “mijita yo no entiendo nada de lo que hablan, para mí está en chino”. Se había realizado una reunión donde asistió personal del gobierno explicando el plan de descontaminación de Quintero y Puchuncaví. “Pero sé que hay algo malo (dijo la adulta mayor) y ellos se aprovechan de que muchos somos ignorantes. Mi esposo murió de cáncer y tengo a varios vecinos en las mismas, no necesito saber más para darme cuenta que nos están matando y por eso estoy aquí ya que no podemos seguir permitiéndolo. Si ya está todo muerto acá, ¿qué va a quedar para los más jóvenes?”. Su nivel de conciencia y empatía me emocionó ¿Cómo podemos llegar a eso? ¿Que todos abran los ojos y se den cuenta que cada día que pasa nos queda menos tiempo?

Somos la última generación que puede tomar las riendas y decir basta, paren de destruir, de contaminar, de saquear, de decidir quién vale menos y quién vale más. Recibimos el legado de nuestros abuelos y padres que ignoraron las alertas y advertencias de miles de científicos, ignoraron también completamente las llamadas de auxilio de nuestra madre tierra Ñuke mapu, la que año a año está sufriendo sequías, inundaciones, extinción de especies y hambrunas.

¿Seremos la generación que decidió tomar acción? ¿O quienes negaran las consecuencias y nos quedamos sin hacer nada al respecto? ¿Continuaremos siendo un cómplice pasivo, un espectador ante las injusticias y atrocidades que se están cometiendo olvidando nuestra humanidad y nuestra existencia como especie? Somos la última generación, somos los responsables de legar vida.