DESASTRES Y EL COMPLEJO MINERA LOS PELAMBRES

Escrito por Turquesa Lila Mentolada / Fotografías por Fabian Mendoza

A finales del año pasado leí una publicación en Facebook que señalaba a Minera Los Pelambres (MLP) como un desastre para el Valle del Choapa. Desde mi lugar, conecto esta publicación con dos DESASTRES en las historias territoriales del colonizado Chile. 

Aprovecho de mencionar que estos 2 DESASTRES que describiré serán una aproximación a los mismos, por ahora. Por ende, nada de totalitarismos interpretativos ni verdades absolutas: intento plantear, más bien, puntos de apoyo ajijijijijí.

A continuación desarrollaré estos desastres a partir del vínculo que posee el contexto histórico de la minería en Chile desde el siglo XX, el contexto extractivista-jurídico que da cuenta de cómo se facilitó la existencia del Complejo Minero Los Pelambres en la Cuenca del Choapa, y lo que ha significado su existencia en el territorio. Lo anterior, con la finalidad de entregar un conjunto de reflexiones que detallen LA DEVASTACIÓN A LA VIDA que viene ocurriendo desde 1492, evidenciada desde los procesos de colonización, explotación y desposesión.

A uno de estos desastres lo he llamado como EL RETUMBAR DE AMÉRICA, que da inicio al proyecto moderno de civilización y corrección. Este desastre ocurrirá con la progresiva avanzada y establecimiento, desde 1492, de las tropas de la Corona Real de España desde el desierto de Atacama hasta los límites en resistencia del Wallmapu.

Este retumbar se sostiene en la violación de los territorios, el control y repartición de estos y el quiebre de la comunidad. En complemento, podemos profundizar el retumbar desde los siguientes conceptos de apoyo:

  • El encubrimiento de estas historias de colonización con el silenciamiento de las memorias y el desmembramiento de las ancestralidades.
  • El AsujetamientO, concepto facilitado por la amiga Lilit en los kawinsatorios, que significa la condena de las multiplicidades y formas otras. Esto desemboca en la obediencia al mandato de las respuestas únicas y formas rígidas que se sitúan en la corrección por la civilización de todo aquello que la perspectiva colonizadora considera bestial y no normal.
  • La acumulación por desposesión de los recursos naturales, vale decir, minerales, vegetales, cuencas hídricas, entre otras, poniéndose todos estos a disposición y subordinación del orden moderno.
  • Las resistencias serán claves en los distintos territorios en que se expanda la Corona Real de Chile, que luego pasa a ser el Estado de Chile. Comprendiendo estas como EL DESACATO al proyecto Moderno en estos 500 años aproximadamente de colonización, ya sea desde las guerras y revueltas indígenas, las protestas sexuales, protestas obreras, entre otrxs.

Otro proceso que he llamado desastre es LA FUNDACIÓN. Esta se trata del montaje de la historia oficial y normal de estos territorios, a partir de la construcción de pueblos/ciudades, de la institucionalización del control, orden y castigo desde la Corona o Estado en distintas cadenas asujetas, tales como la policía, iglesia, cárcel, familia, escuela, fábrica/empresa, etc.

Por otra parte, también ocurre la normalización de La Salvación, conectada con los conceptos que mencionamos en el Retumbar. Esta ficción significará un orden de silenciamiento de las violencias coloniales, explotaciones y el sacrificio de las territorialidades en función de La Modernidad al teñirse de desarrollo y progreso.

Dicho lo anterior, procederé a abordar un conjunto de registros acerca de la minería en Chile y la implementación de políticas extractivistas-jurídicas para complementar cómo es que se montó el escenario para que exista Minera Los Pelambres.

Desde mediados del siglo XVI, los territorios conocidos hoy como parte de el Norte Chico, fueron valorados por su explotación minera en oro y plata. A partir del siglo XX, la minería se potencia por las innovaciones tecnológicas de la industria eléctrica y automotriz, que requerían del cobre y, al mismo tiempo, demandaban su explotación. Entre 1906 y 1929 la producción chilena de cobre subió de 26 mil a 320 mil toneladas métricas anuales, con lo que su aporte a la oferta mundial pasó de un 3,6% a un 16%. Por ese entonces, dependientes de consorcios como Guggenheim, Kenecott y Anaconda, se habían puesto en marcha complejos mineros como: El Teniente, Potrerillos y Chuquicamata. 

A mediados de este siglo, ocurrirán dos proyectos interrumpidos: la chilenización del cobre, correspondiente al gobierno de Eduardo Frei Montalva, y la Nacionalización del Cobre, durante el Gobierno de Allende. El primero buscó una asociación con el capital transnacional que permitiese velar por los intereses nacionales, aprovechando la tecnología y potencialidades financieras de estas entidades. De este modo, se suscriben una serie de convenios, que derivaron en la adquisición por parte del Estado de un 51% de la propiedad de la gran minería del cobre mediante la creación de la Corporación del Cobre (CODELCO). 

Por su parte, la Unidad Popular profundizó el proceso con la nacionalización de la gran minería, volviéndose ley el 16 de julio de 1971. Esta ley apelaba a que el control de las riquezas básicas era una medida indispensable para garantizar la independencia económica y soberanía. 

 

 

Luego llegó la Dictadura cívico-sexual-militar que ordenó la actividad minera hacia la profundización de la transnacionalización y privatización, y que recién en 1985 se consolida a partir de reformas estructurales, tales como:

  • El DL600 o Estatuto del Inversionista Extranjero (1974)
  • Ley Orgánica Constitucional de Concesión Minera (1982)
  • Código de Minería (1983)
  • Código de Aguas (1981) 

Estas normativas establecen los cimientos legales para la invasión de capitales transnacionales y la profundización de proyectos extractivistas.

Por consiguiente, desde 1989 la inversión extranjera directa pasó a evaluarse desde 974 millones de dólares, a 5 mil millones en 1997, siendo el mayor porcentaje para la industria minera. Desde 1974 a 1980 el porcentaje total de inversión de minería bordeó el 30%, que fue aumentando de manera exponencial, ya que para inicios de 1990 representaba el 60% y para 1994 llegó al 70%. Por otra parte, entre 1993 y 1997 se invirtió en promedio 400 millones de dólares en CODELCO, mientras que en el mismo periodo la cifra invertida por los capitales extranjeros alcanza un promedio de 1.400 millones de dólares.

Dicho lo anterior, les invito a que revisemos algunas historias acerca de cómo surge puntualmente MLP, en qué consiste y dos polémicas al respecto. Finalmente nos vamos a aproximar a un palabreo de cierre.

El 6 de Octubre de 1997, la instalación de la Minera Los Pelambres fue aprobada por la Comisión Regional de Medio Ambiente (COREMA) de Coquimbo, conformando su mesa de accionistas en un 60% por Antofagasta PLC, a través de Antofagasta Minerals S.A (8.8%) y Los Pelambres Investment. Co. Ltda. (51.2%) y el 40% restante del Grupo Mitsubishi, consorcio japonés integrado por Nippon Mining LP Investment (15%), Mitsui & Co. (1.25%), (8.75%), Mitsubishi Materials (10%) y Mitsubishi (10%).

El Complejo Minero Los Pelambres se despliega en las comunas Salamanca, Illapel y Los Vilos, con una extensión aproximada de 120 km de cordillera a mar. Consiste en la explotación de un yacimiento cuprífero a rajo abierto, y posterior a beneficio por flotación de, hasta el 2011, 426,1(toneladas por día) de mineral. Se divide en tres áreas: 

1) El yacimiento, ubicado en las nacientes del río Los Pelambres, entre los 3.100 y 3.600 metros sobre el nivel del mar, aproximadamente a 45 km al este de Salamanca. El material se envía por medio de una correa a través de túneles de aproximadamente 12 km de longitud a la segunda área.

2) Planta concentradora Los Piuquenes, que incluye un sistema de molienda y flotación. En esta área se mezcla el concentrado de cobre con agua para transportarlo en una tubería de 120 km de longitud llamada Concentraducto, que se extiende a lo largo de la cuenca del Río Choapa hasta la Bahía de Conchalí, uniendo la planta con la última área.

3) El terminal marítimo Punta Chungo, 3 km al noroeste de Los Vilos, en que se filtra, almacena, carga y embarga el concentrado con una frecuencia de entre dos y cuatro barcos mensuales (hasta el 2011).

Los conflictos que han ocurrido desde antes de su instalación han sido varios. Por ejemplo, entre 1996-1998 el Comité de defensa Los Vilos alarmó acerca de los peligros de la instalación de Punta Chungo, que significaban el manejo de 743 mil toneladas anuales de concentrado de cobre y 8.500 de molibdeno, el sistema de eliminación de aguas residuales y, por ende, la contaminación y alteración de la Bahía de Conchalí y la pesca. 

Sin embargo, la situación concluyó con los pescadores obteniendo un camión refrigerado, fondos para proyectos y mejoramiento de la infraestructura de la oficina del sindicato, junto con la promesa de comprarles a precio de mercado el pescado que se consumiría en los casinos de la minería. Todo esto, consolidado en la firma de un convenio de colaboración entre MLP y pescadores el 29 de enero de 1998. 

Por otra parte, a comienzos del siglo XXI surge el Frente de Defensa Choapa, que alegaba la instalación de dos Tranques en las cercanías de Chillepín, específicamente en el Río Manque; el “Quebrada Seca” y “Las Lajas”. Dicho frente problematizó el manejo comercial y publicitario que estaba teniendo MLP a través de regalías callejeras y las promesas de financiamiento para el desarrollo y el progreso. 

Pero este frente no estaba en contra de la minera, sino que estaba en contra de que instalaran dos tranques en las cercanías de Chillepín, por lo que estos fueron re ubicados en la comuna de Caimanes, específicamente en el Valle de Pupío, que hoy se conoce como El Mauro. Este último depósito ha desencadenado en los últimos 10 años huelgas de hambres, barricadas y protestas por el peligro que implica ese depósito, que está situado a 20 km de la población con amenaza de deslizamiento y/o colapso por lluvias y/o sismos.

CMLP no solo se vincula con la historia de explotación minera y desposesión territorial de lo que hoy conocemos como Chile, ni con los contextos históricos-políticos-jurídicos que anticiparon y facilitaron su aparecimiento, así como de otros complejos mineros y problemáticas que hay en la Cuenca Choapa. No, la llamada transnacionalización y privatización de la vida está intrínsecamente vinculada también al Retumbar de América y la Fundación. 

Tomando en cuenta que estas situaciones han significado la obligatoriedad y subordinamiento a un proyecto Moderno -planeado y ejecutado desde los lugares que ocupan las instituciones históricamente Colonizadoras-, como cetros de poder que a lo largo del tiempo han ido cambiando sus nombres: corona, Estado, república, empresa, hacienda, y que en estos territorios sudakas han implicado el AsujetamientO a sus poderes y perspectivas, para la acumulación de estas mismas y el enjaulamiento del pueblo bajo el concepto de CIVILIZACIÓN.

Por otra parte, anteriormente mencioné las RESISTENCIAS como claves de contrapunto en estos procesos de colonización. Sin embargo me es urgente preguntarles y preguntarnos. ¿Cuánta colonización albergamos? ¿Cuántos siglos de AsujetamientO hemos encarnado? ¿Cuánta cotidianidad de enjaulamiento llevamos? Lo considero necesario, más aún al comentar lo que ocurrió con los pescadores en Los Vilos y el Frente de Defensa Choapa. ¿Hasta qué punto deseamos que nos colonicen? ¿Hasta qué punto deseamos asujetarnOs? ¿Hasta qué punto deseamos enjaularnos?

y finalmente:

¿Cuáles son los límites entre colonizarnos y resistirnos?

¿Cuáles son los límites para estar en contra de la transnacional sin declararse anti trans nacionales?

Preguntas para revisarnos. A  mi parecer, aquí no solo está la colonización y sacrificio de las múltiples formas de vida, en la Cuenca del Choapa, desde las transnacionales y el Estado, también en quienes la habitamos. Como ética-cotidiana de sentirnos y vivenciarnos.