Mega Proyecto de Conducción Reversible Los Aromos - Concón: No es sequía, es saqueo

Texto por Camila Olmos / Fotografías por Jorge Morales

Nos trasladamos hasta la comuna de Limache, ubicada en la provincia de Marga Marga. Si hablamos de límites, limita al norte con Quillota, al sur con Quilpué y Villa Alemana, al este con Olmué y al oeste con la ciudad de Concón.

Limache tiene sus propias características hidrográficas: está ubicada en la cuenca del río Aconcagua y su principal curso de agua es el estero Limache, que nace de los cerros La Campana y El Roble, y del cordón de La Dormida. En este último punto se unen los esteros Las Palmas, Quebrada Alvarado y Cajón de la Dormida, denominándose Estero Pelumpén. Tras su largo recorrido por la ciudad, se dirige en dirección al oeste, paralelo al río Aconcagua, y se une en su desembocadura en Concón.

Cabe destacar, y con la intención de introducir el tema, que una de las principales fuentes de agua potable de este territorio es el embalse Los Aromos, que alimenta parte del río Aconcagua y abastece a la planta de la empresa sanitaria Esval de Concón.

Conducción Reversible Los Aromos - Concón

El año 2019, la empresa Esval comienza a desarrollar la primera etapa del proyecto denominado Conducción Reversible Los Aromos-Concón, que se enmarca a su vez en el Plan de Seguridad Hídrica del Gran Valparaíso, impulsado por el Ministerio de Obras Públicas (MOP). Esta primera parte consistió en la instalación de una tubería desde Concón hasta la localidad de Colmo.

La segunda etapa de este proyecto culminó en enero. Las obras comenzaron en mayo de 2020 -emplazándose en el sector La Victoria-, y consistieron en la instalación de una tubería de 1.200 mm de diámetro, la que se situó en el lecho del estero Limache, desde Colmo hasta el Embalse Los Aromos. En términos sencillos, esto implicó el “entubamiento” del Estero Limache para conducir el agua desde el embalse Los Aromos hasta la planta de Esval en Concón y viceversa, durante la temporada primavera-verano.

La tercera y última etapa del proyecto, que fue anunciada el pasado el pasado 12 de enero, ya se encuentra en marcha con una inversión de 10 mil millones de pesos y consiste en la construcción de una estación elevadora en la planta de producción de Esval Concón, cuyo objetivo es trasladar el agua cruda a través de la conducción, desde la bocatoma de la planta en el Río Aconcagua. Según consigna el diario La Tercera en una nota publicada ese mismo día, “este régimen de operación permitirá asegurar el abastecimiento, al entrar en un ciclo anual de carga y descarga del embalse, sostenible en el tiempo y a prueba de temporadas hidrológicas severas”.  

«Las obras comenzaron en mayo de 2020 -emplazándose en el sector La Victoria – (…) En términos sencillos, esto implicó el “entubamiento” del Estero Limache para conducir el agua desde el embalse Los Aromos hasta la planta de Esval en Concón y viceversa, durante la temporada primavera-verano».

Según la empresa, el objetivo de este proyecto es mejorar la eficiencia de la gestión hídrica en el contexto de escasez que hoy vive la Región de Valparaíso. Con esto, se pretende evitar un 60% de pérdidas que se producen por filtración durante el transporte de agua a través del estero Limache y el río Aconcagua, hacia la planta de tratamiento de agua potable de Esval. 

En su momento, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) estimó que no era pertinente someter el proyecto al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), ya que cumplía con los requerimientos legales ambientales y urbanos presentados en su consulta de pertinencia, por lo que no era necesario evaluar el proceso. 

Proyecto al SEIA

Los movimientos sociales organizados -principalmente de Limache, pero con apoyo de otras organizaciones regionales-, han manifestado que el proyecto de Conducción Reversible Los Aromos – Concón sí debe someterse a una evaluación ambiental ¿Por qué?

En primer lugar, el SEA no consideró elementos establecidos en la Ley de Bases Generales del Medio Ambiente, referidos a los daños que podría generar el proyecto, como el artículo 10, Letra P, que indica que debe ingresar al sistema “toda ejecución de obras programadas o actividades en parques nacionales, reservas nacionales, monumentos naturales, reservas de zonas vírgenes, santuarios de la naturaleza, parques marinos, reservas marinas o en cualesquiera otras áreas colocadas bajo protección oficial, en los casos que la legislación respectiva lo permita”. En este caso, el proyecto afectará al Humedal Parque Ecológico La Isla, declarado como “humedal” por el municipio de Concón.

Lo anterior es visto con preocupación, ya que podría resultar peligroso el transporte de agua desde una comuna que está declarada como zona saturada desde el año 2015, ya que podría poner en peligro la calidad del agua del embalse Los Aromos, que abastece a cerca de un millón y medio de personas.

En segundo lugar, y según lo observado por las organizaciones ambientales que están siguiendo el caso, se están realizando actividades que no fueron declaradas en la consulta de pertinencia hecha por la empresa al SEA. Por un lado, acusan que no se informó sobre la extracción de agua del río Aconcagua para su posterior transporte al embalse Los Aromos (lo que significa que al no realizarse estudios o mediciones, no se puede tener certeza del verdadero impacto que se produciría en el Río Aconcagua). Por otro lado, no se declaró la reversibilidad de la conducción, lo que a todas luces constituye una ilegalidad, ya que la ley establece que se debe informar sobre “cambios considerables” en los proyectos respecto de lo sometido a evaluación, por lo que este sí debía pasar por el SEIA. 

En una nota publicada por el medio digital “El Martutino”, con fecha 20 de enero de 2021, Esval respondió ante las críticas con respecto al requerimiento de estudio de impacto ambiental, argumentando que el acueducto “conducirá menos de 2 m3/s, que no contempla obras catalogadas como sifones, ni cambios de trazado de cauce de los esteros Limache y Lajarilla”, por lo que contarían con los permisos de las autoridades, señalando además que “esta consulta de pertinencia al Sistema de Evaluación Ambiental fue realizada el 2 de octubre de 2015, por el proyecto de la conducción desde el embalse Los Aromos hasta la planta de tratamiento de agua potable de Concón, con un caudal asociado de 1.950 l/s, la cual obtuvo una respuesta del SEA el 17 de febrero de 2016 (resolución exenta nº 66/2016) resolviendo que el proyecto “Conducción Los Aromos-Concón” no debe someterse obligatoriamente al SEIA en forma previa a su ejecución”.

Lo anterior, da cuenta de que el proyecto que se presentó posee solo 0,50 l/s menos que los reglamentarios. Esta diferencia mínima es usada por varias empresas para saltarse la obligatoriedad de someterse al SEIA. Además, en su proyecto declararon que dejarían caudal ecológico, cuestión que actualmente dista de la realidad, ya que se puede evidenciar que luego del entubamiento total del estero el caudal ecológico ha desaparecido completamente”. 

Por otra parte, indican que “el único caudal es el de derechos de la DOH en el río Aconcagua, que Esval -con la colaboración de autoridades, Juntas de Vigilancia y canalistas- condujo al embalse Los Aromos y permitió su recarga durante el invierno y la primavera. Este volumen acumulado artificialmente es liberado durante el periodo estival desde el embalse en dirección a la planta de agua potable de Esval en Concón”. 

Sobre lo anterior, existe un trasfondo político también: el Embalse Los Aromos no se recarga porque las juntas de vigilancia (que administran el agua río arriba, antes de que llegue al embalse), priorizan la venta de agua para el agronegocio. De esta forma, Esval tiene que comprarles el agua, quedando con limitado margen de acción y debiendo optimizar el recurso que recibe a través de la inversión realizada en este proyecto de conducción. ¿Por qué Esval no critica esta limitación de agua?, porque ellos también son parte del mercado que lucra con su venta y proveen no solo a la población, sino que en gran parte a otras empresas.  

Impacto socio-ambiental

Algunos de los principales impactos que podría provocar la implementación de la segunda y tercera etapa del megaproyecto, además de la evidente pérdida del caudal ecológico, son: 

IMPACTO SOCIOAMBIENTAL

-Peligro de contaminación del embalse Los Aromos. Como se mencionó anteriormente, podría resultar peligroso llevar agua desde Concón, por ser esta una comuna con permanente actividad industrial y declarada como zona saturada hace algunos años.

- Descenso en el nivel del agua del Humedal Parque Ecológico de Concón, donde además se verían afectadas distintas especies de aves, mamíferos, peces y vegetación.

-Daño al ecosistema de la rivera del Estero Limache, donde ya se están viendo afectadas diversas especies de flora y fauna nativa.

-Pérdida de identidad tras el cierre de los parques La Victoria, Los Aromos y el Club Deportivo La Victoria, fundado el año 1957. 

-Afectación al campesinado de subsistencia. Las intervenciones que trae consigo el proyecto tendrían un fuerte impacto económico en la vida campesina agrícola y ganadera de subsistencia, quienes podrían ver afectadas sus fuentes de agua. Se estima que podrían ser cerca de dos mil las personas afectadas, provenientes de sectores como Tabolango, La Victoria, Portezuelo, La Higuera, Villa Independencia y Villa Ilusión, principalmente.

Derecho al agua, derecho a la vida

En septiembre de 2020 las organizaciones socioambientales Libres de Alta Tensión, Modatima Valparaíso – Marga Marga y el Comité de DDHH y Ecológicos de Quilpué, junto a vecinos y vecinas de diferentes comunas de la región, presentaron un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Valparaíso contra la empresa Esval y su proyecto por la vulneración de derechos humanos, tales como el derecho a la vida y derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación. 

Las organizaciones cuestionan los argumentos de la empresa sanitaria en relación a la eficiencia en la gestión hídrica que traería el proyecto. En este sentido, creen que bajo este concepto se esconde la reducción de los niveles de agua que ha sufrido el embalse Los Aromos tras el privilegio que se le ha otorgado al agro negocio por parte de las juntas de vigilancia, lo que ha llevado a Esval a la optimización del uso del agua con la tubería, dañando los ecosistemas del territorio.

Las comunidades organizadas y lxs habitantes del territorio indican que permanecerán en resistencia, ya que esta oposición se fundamenta en la normativa ambiental y en los valores ecológicos y sociales, como el cuidado de la naturaleza, el derecho humano al agua y la justicia social.