MARIPOSA LIBRE: Sobrevolando los conflictos socioambientales

Cuando se trata de luchas territoriales, lxs guardianxs de la tierra escuchan el llamado y se entregan a procesos que no se eligen – al menos voluntariamente -, sino que son el resultado de dejarse llevar al lugar indicado, en el momento justo. Fernanda ha vivido en carne propia la experiencia de convertirse en una activista por la defensa de los territorios, denunciando de manera gráfica los impactos de varios conflictos socioambientales a través de su proyecto Mariposa Films.

Texto por Francisca González Candia

Fotografías cedidas

Su interés por el activismo comenzó a fines del año 2017, mientras estudiaba ingeniería medioambiental luego de haber pasado por la carrera de comercio exterior. ”Empecé a participar en la «Confederación de Estudiantes de las Ciencias Ambientales de la Educación Superior (CECADES). En esa confederación me invitaron a otra reunión, que era una coordinadora donde se estaba formando la agrupación «No más zonas de sacrificio»”.

En la reunión realizada en la sede de Derecho de la Universidad de Valparaíso, Fernanda quedó impactada por los testimonios de distintas agrupaciones que expusieron sus problemáticas, algunas incluso muy cercanas al lugar donde vivía y de las que nunca había escuchado hasta el momento. “Muy cerca de mi casa había una toma, que aunque era un conflicto social también se vinculaba con lo medioambiental por la mala gestión de los residuos. La gente vivía alrededor de pura basura, sus casas estaban construidas sobre basura y los niños jugaban ahí, era un vertedero clandestino que se formó entremedio de una quebrada”, relata.

El dirigente del lugar le contaba que la mayoría de las personas tenían parásitos y otras enfermedades por la vida que llevaban ahí. “En ese momento empecé a cuestionarme muchas cosas, me dije: oye esto no es solo el cambio climático, el efecto invernadero y la minería, sino que hay un problema, a mi parecer, más grande y que necesita solución ahora ya, que es la vulneración de los derechos humanos fundamentales”. A partir de ahí Fernanda comenzó a participar de las reuniones y a conocer otros conflictos como los de Quintero y Puchuncaví, Marga-Marga, Laguna Verde, entre otros.

“Me exploto la cabeza. Empecé a averiguar y vincularme más para intentar ser un aporte directo, porque siempre me cuestionaba, mientras iba pasando los ramos y no me veía como ingeniera de una empresa, sentía que no era mi camino, entonces cuando me acerqué a participar con esos chicos empezó todo para mí”. Fue así como comenzó a levantar información al darse cuenta de que no existía un registro oficial de conflictos socioambientales -más que el del Instituto Nacional de Derechos Humanos-, donde no se abarca en su complejidad el impacto de los conflictos socioambientales del país. “Es un lugar medio vacío”, cuenta.

“Me da harta energía o fuerza para seguir en esto, es que cuando tu conoces a la gente, a las distintas agrupaciones, con esa garra que tienen, esa fuerza, esa lucha, ese empoderamiento que se ve en los territorios es enorme.»

Film Mariposa Libre 

En sus últimos años de carrera, una profesora le hizo ver a Fernanda que es muy difícil generar conciencia sobre las temáticas socioambientales, al no existir herramientas o mecanismos que garanticen su desarrollo. “O sea, puedes enseñar, educar, puedes dar información o hacer un montón de cosas, pero eso no va a hacer cambiar el switch de la gente. Lo mismo pasa por ejemplo con la vida sana, con la comida, la gente sabe qué alimentos les hacen mal pero igual los consumen”.

“Cuando empezamos a hacer festivales de medio ambiente en DUOC nos dimos cuenta con un grupo de amigos que al presentar videos o documentales eran bien recibidos, llegaban a más gente de distintas edades, era más masivo. Ahí supe que esta es una herramienta super buena para poder aportar con la generación de conciencia”. Y así empezó, poco a poco, muy tímidamente, a desarrollar proyectos audiovisuales sobre diversas temáticas medioambientales.

Uno de esos proyectos es “Film Mariposa Libre” que al día de hoy es un perfil de instagram donde Fernanda comparte denuncias socioambientales del territorio chileno, pero que pronto mutará en algo más grande y personal. “Lo que se ve en las redes sociales de Mariposa Libre no es nada en comparación a lo que será. Estoy haciendo un documental sobre los conflictos socioambientales de Chile”. La cuarentena ha demorado un poco el proceso y se han postergado varios viajes, pero de a poco va avanzando. 

 

Mariposa libre comparte denuncias ambientales, mientras Fernanda viaja a Punta Arenas para comenzar a grabar la primera etapa de su proyecto documental. “Voy a partir en Punta Arenas cubriendo la actividad minera en relación a los pueblos originarios, voy a estar con los kawésqar para ver cómo les afecta a ellos el tema salmonero.Todavía no quiero decir nada -ríe- por eso cuando tenga el material empezaré a subir a redes sociales teasers, videos cortitos, va a ir cambiando toda la personalidad del instagram con el tiempo, muy pronto”.

«Es la primera vez que voy a decir que yo Fernanda estoy a cargo de Mariposa Libre así como tan abiertamente, y es bacán igual, es como liberador -ríe- soy yo”

“Siento que ya estoy pasando como a la segunda etapa de lo que es el proyecto, al principio era incógnito, subía contenido de denuncias para generar ruido en Mariposa Libre y ahora ya viene siendo más lo oficial. Es la primera vez que voy a decir que yo Fernanda estoy a cargo de Mariposa Libre así como tan abiertamente, y es bacán igual, es como liberador -ríe- soy yo”

Todo el 2020 se ha estado preparando de forma autodidacta, viendo tutoriales y buscando referencias. «Dé a poco he ido agregando a instagram a fotógrafos, fotógrafas o audiovisuales y de repente hacen un registro, hacen una foto, yo pregunto oye cómo hiciste eso, así metiéndome no más y hay gente que es super buena onda, te explica y quiere que tu aprendas, y hay otra gente que es re pesada, indolente, ah -ríe- eliminado – ríe – Pero hay que hacerlo, es bacán aprender porque uno le da su interpretación a todo de a poco”. 

Amenazas

Tal como sucede con otras activistas medioambientales, como en el caso de Verónica Vilches en Petorca, el camino de Fernanda no ha estado exento de dificultades. Ha recibido amenazas a través de redes sociales por el trabajo que realiza. “Yo creo que eso sería lo que más me ha marcado, ha sido lo más feo, porque no llevo tanto tiempo haciendo registro, pero sí me he vinculado con las agrupaciones”, cuenta. Las amenazas hacían referencia a hechos ocurridos el año 2019, donde en contexto del estallido social, ella e integrantes de la coordinadora donde participaba fueron agredidos por carabineros durante una marcha. Muy pocas personas saben quién está detrás de Mariposa Libre, había sido decisión de Fernanda mantener el anonimato en sus redes, por lo que recibir estos mensajes sin duda fue intimidante.

“No mucha gente sabe que tengo ese instagram o que soy yo, y como hacía referencia a eso puntual, entonces fue alguien que manejaba esa información y eso fue lo que me preocupó, me angustie un montón. Tuve que contactar a la abogada que tenía la coordinadora en ese momento y contarle lo que había pasado” Declaró ante la Brigada del cibercrimen de la PDI, su denuncia se agregó a la carpeta que investiga las agresiones recibidas el 2019 pero hasta el momento no ha habido resultados “Ahí está, quedó ahí. Mientras no se firme esta acción en realidad no hay ningún respaldo para las denuncias de amenazas o acoso”.

La fuerza del colectivo

A pesar de lo preocupante de estas amenazas Fernanda no se detuvo. “Me angustié al principio, pero tuve harto apoyo, entonces eso me hizo sentir más segura, no se si será una seguridad falsa – ríe- pero me sentí apoyada, entonces yo le conté a mis amigos y en 3 días se levantó un comunicado con más de 120 agrupaciones que se adherían a la declaración pública en contra de la amenaza que recibió la pagina. Fue bacán recibir el apoyo de agrupaciones, de personas que se estaban postulando para constituyentes o personas individuales igual”. Este episodio le ha confirmado su compromiso con el activismo “Siento que estoy haciendo lo que tengo que hacer en mi vida, no sentí que me tenía que salir de acá. Yo sé a lo que voy, es algo que podía pasar”.

“Me da harta energía o fuerza para seguir en esto, es que cuando tu conoces a la gente, a las distintas agrupaciones, con esa garra que tienen, esa fuerza, esa lucha, ese empoderamiento que se ve en los territorios es enorme. Antes las marchas eran chiquititas, cuando la gente alegaba lxs otrxs típico que se les venían encima. Eran una minoría, en cambio ahora la gente sabe que todo lo demás como que no vale nada si no hay un lugar sano donde poder vivir, como que de qué sirve que se saquen las AFPs o todo lo demás si no tienes un lugar donde respirar. Entonces ese empoderamiento de los territorios a lo largo de los años, por lo menos durante el tiempo que llevo yo, me ha impactado de una forma positiva, muy buena, dan ganas de seguir. 

Quiero mostrar toda esta realidad y develar que también existen otros lugares que no están dañados aun y que hay que protegerlos, que son únicos en el mundo que son los lugares bonitos, mostrar los contrastes. Sí, está la cagá pero también está esta cosa hermosa que está ahí presente que podemos aún salvar. Entonces ese es el objetivo final, lograr que mi trabajo y el documental sean una herramienta más adelante para generar conciencia, para que más territorios o más gente se siga empoderando por esto, que les de rabia lo que ve, que sientan, que se les remueva por dentro todo y digan «basta, no quiero ser parte de esto». Yo con eso estoy pagada -ríe- de verdad.”