Rapsodia triste-esperanzadora de una radiofrecuencia rosa

para enamorarme ahora

Volverá a mí la maldita primavera

Qué importa si para enamorarme basta una hora

Pasa ligera la maldita primavera

Pasa ligera, me maldice solo a mí.

 

Texto por Turquesa Lila Mentolada / Fotografías por Benjamín Cossio

Esos fragmentos, forman parte de lo que hoy considero como la primera canción que aprendí en la vida, que no tuvo relación con el colegio y que ha quedado como ese primer recuerdo. Solía cantarla mientras me columpiaba sola en el patio del kínder que viví en la escuela Valle del Choapa, aproximadamente en el 2002. A mi canto acudía un compañero para hablarme de besos y amor. Siete años más tarde, en un callejón de luminaria semioscura, me pediría también que le tocara el abdomen.

Esta canción, al igual que otras, forman parte de mi historia maricona en esta cuenca. Historias que, al ir conversando con otras existencias, de otras cuencas, se perciben desde los silencios. Porque dos cosas aprendí desde pequeña: “pueblo chico, infierno grande” y que en los pueblos “no pasa nada”.

¿Marica quién?

Marica tú

¿Marica yo?

Marica ha ha

Solía bailar en las fiestas familiares, cuando estas tierras de mejillas tozudas y pecosas no conocían la diversidad sexual, no se tipificaba como LGBTIQ++++++, porque para la heterosexualidad teníamos que ser ——— menos, menos, menos, menos———-. Menos existentes, menos conversables, menos valorables. Mi padre observaba, con algunas copas de vino, cómo aquella existencia proyectada a ser su HijO se desenvolvía en la tierra al abrir sus piernas en 180°. Allí, se quebrantó una orden de UniFormidad. La normalidad que para mí estaba destinada se remeció con mis danzas colipatas.

All the things she said, all the things she said

Runnin’ through my head, runnin through my head

All the things she said

Esa canción, junto al beso de Madonna y Britney, se convirtieron en mi sueño de ser ESA, no ser Él sino que ESA, hasta que el silencio llegó. ¿Cómo vivimos el silencio las mariconas? 

V I O L A C I ÓN.

El primo, el tío, el abuelo, el papá, el padrastro, el vecino, el amigo del vecino, el amigo de la familia. Nos enseñaron a temprana edad a cerrar la boca y abrir el hoyo. A quienes osaron develar, les cayó el silencio familiar junto al olvido, que súbitamente se desmanteló en años posteriores recordando: ALGUNA VEZ ME VIOLARON.

Vaya que en la vida las cosas se pueden volver peores. De vuelta al orden, de vuelta a la UniFormidad y el infierno se volvió más crudo, los años posteriores los acompañaron más violencias: embestidas, escupidas, vacíos, acosos, quemaduras y TODO QUEMABA.

Ardían corazones, ardían las memorias de dolor y una profunda pena que agujereaba cada vez más profundo. De repente el suicidio se hizo una propuesta generosa, una salida a los infiernos grandes, tal como lo decidió esa tía lesbiana camiona y solterona, a quien obligadamente juntaron con un hombre mayor. Como el tío homosexual que jamás tuvo novias, solo amigas, que por imposible que se veía la vida y tan cercana la muerte prefirió hacerse confidente de la escopeta; un balazo para hallar el alivio.

Je suis désolé

Lo Siento

Ik ben droevig

Sono spiacente

Perdóname

I’ve heard it all before, I’ve heard it all before

Jamás llegaron las disculpas, jamás los perdones. Que nunca han sido, ni serán suficientes, en esta dictadura que nos dejó un ala rota para volar como pudiésemos, y a otrxs les quebró ambas alas e intentó hacer desaparecer sus cuerpxs. Desde el 12 de octubre de 1492 y, puntualmente, desde 1530 en esta hacienda asesina llamada Chile, algunas existencias tan solo por tensionar la respuesta única de ser hombre o mujer -y pasar a ser lo prohibido sexual-, hemos sobrevivido a la mordaza de nuestros relatos, hemos acarreado los desmembramientos de nuestras erráticas existencias, llorando la rabia de una portada periódica de nuestro día a día que nos señala: TÚ NO IMPORTAS MUCHO, POR ENDE TE BALEAMOS, TE ACUCHILLAMOS, TE DESCUARTIZAMOS,  TE BORRAMOS.

De pronto unas voces en la calle

Me gritaron ¡NEGRA!

 “Ardían corazones, ardían las memorias de dolor y una profunda pena que agujereaba cada vez más profundo».

Como me decía un hombre: “si no podía ser peor, eres maricón, pobre y negro”. Como recalcan las mujeres negras: “desde el racismo y la colonización una es negra y ya no es mujer”. ¿Para las mariconas qué? ¿Qué deja de ser un maricón que es negro? Algo menos importante que el agua o la cordillera, que la Patagonia o la selva, por último, alguna de esas es patrimonio, pero un negro maricón ¿Qué deja de ser? Sencillamente es la presa en jaula de las leyes de la UniFormidad. Que le violen ¡ES MARICÓN, POBRE Y NEGRO!, que le maten ¡ES MARICÓN, POBRE Y NEGRO!, que le quemen ¡ES MARICÓN, POBRE Y NEGRO!, que le masacren ¡SON MARICONES, POBRES Y NEGROS!, que les exploten ¡SON MARICONES, POBRES Y NEGROS! Para eso está la gente negra en la racista normalidad.

Así la vida se hizo más vivible, con algunas poesías musicalizadas y con la energía reminiscente de las divas pop: fachas, primermundistas, teñidas de rubio, delgadas, blancas y cariñosas de los milicos. Porque Pantoja apoyó la dictadura franquista Española. Lady Gaga se vistió de carne por los milicos estadounidenses que morían en el medio oriente, la misma Gaga abrazó milicos con el asesino encubierto de Biden. Rocío Jurado les cantaba a los milicos españoles – dijo la Rosa Alcayaga-. Las t.A.t.U parece que fueron lesbianas encubiertas, mientras que la Julia Volkova lo volvió a silenciar en el 2011, cuando se declaraba anti políticas gueis de matrimonio y adopción. La Gloria Trevi…. ¡Ay que dilema la Gloria Trevi! La Myriam Hernández, pinochetista de ultraderecha -con esa cara intervenida en bótox que sonríe a su pueblo a medio filo- ¡Qué más da! El arte es tan sostenible desde el Patriarcado…

Y todos me miran, me miran, me miran

Algunos por envidia

Pero al final, pero al final, pero al final

Todos me amarán

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