Marta Cisterna y la violencia policial: “El aparato represivo se ha perfeccionado, siempre tienen nuevas formas de crueldad”

Texto por Vico Pinto / Fotografías por Francisca González Candia

Marta Cisterna Flores es fonoaudióloga y hace más de 10 años que forma parte de la Fundación 1367: Casa Memoria José Domingo Cañas, quienes no solo relevan la memoria de Derechos Humanos. (DDHH) durante la dictadura, sino que también realizaron trabajos de observación en las manifestaciones en contexto de revuelta social.

El año 2020, la fundación presentó un informe detallado sobre la sistemática violación a los DDHH durante el estallido social. Un documento sin precedentes que evidencia no solo la brutalidad del proceder policial —con 3.219 denuncias por violencia institucional—, sino que además presenta datos de abuso en los años previos. El informe nos entrega un marco de referencia sobre cómo es el actuar de las policías en Chile, junto con un recordatorio sobre años de manifestaciones y resistencia que hoy desembocan en un proceso constituyente. 

Marta, quien además de coordinar la Comisión de Observadores de DDHH de la fundación es integrante del Comité de Incidencia y Fortalecimiento de la Red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribeños (RESLAC), nos comparte hoy su visión sobre la situación política y de memoria en Chile.

¿Cómo ves tú la relación de la sociedad civil con la memoria?

Yo creo que hay un desconocimiento muy grande respecto a la gestión de la memoria. Chile es un país que no tiene políticas de memoria. Es un tema que se toca más bien para llorar, y en eso no está involucrada la gestión. Durante el estallido hubo muchas personas asesinadas y heridas, en algún minuto la memoria de este pasado ultra reciente, que es 2019, está poniendo un poquito en valor lo que se vivió antes, pero creo que todavía no se hace un clic con los sitios de memoria o con la memoria que pensamos que debiera perdurar, y el para qué la necesitamos también.

¿Me aclaras lo de las políticas de memoria?

No hay políticas de memoria porque no pensamos en por qué se mueren los y las sobrevivientes. En el trato que tiene con ellxs la salud o el sistema educacional. Esto te lo estoy diciendo como fonoaudióloga, porque a mi me toca atender a sobrevivientes de prision politica y tortura. No estamos formados para la especificidad que requieren. Porque tú puedes hacer una maniobra que le va a reactivar su trauma. Y no solo pasa conmigo, pasa con lxs kinesiólogxs que tienen que movilizar a un secuelado ¿Qué sucede con ese dolor?, ¿qué pasa con la cabeza de ese ser humano? 

«Yo creo que hay un desconocimiento muy grande respecto a la gestión de la memoria. Chile es un país que no tiene políticas de memoria».

¿Crees que es un tema educacional? ¿Se debe cambiar el enfoque?

En este minuto no lo veo posible. Chile tiene generaciones convencidas a morir de que todo tiene que ser un esfuerzo, que no te pueden “regalar” la salud, “regalar” la educación. Entonces no veo que para la gente los DDHH sean un tema relevante, lo asocian con la tortura, pero no piensan como un derecho humano el acceso a la salud, por ejemplo. Sería un tema si yo pudiera hablarlo en un almacén, pero no es así. 

Pero se perciben los problemas ¿Crees que el estallido social se fue fraguando solo por la opresión u otra cosa? 

Yo creo que más que nada por el sentido de opresión. No olvidar que el estallido lo inician lxs secundarixs, y ellos levantan una palabra muy importante, que es dignidad. A nosotrxs nos hizo mucho ruido como sitio de memoria, porque llevábamos muchos años tratando de instalar ese concepto.

Muchos factores hicieron posible este proceso, pero yo lo veo así, como un estallido: estalló la rabia, la miseria, estalló el modelo que ya venía haciendo estragos porque no hay educación, salud, vivienda, trabajo o pensiones dignas. Es aberrante ver cómo nos roban.

Yo estuve casi todos los días en la calle entre 2019- 2020, después seguimos monitoreando en 2021 y lo que veo es que no era un movimiento conducido. Lo decimos en el informe que nosotros hicimos sobre el estallido social . Hay varios movimientos políticos que en este minuto están arrogándose el proceso. Yo te puedo  asegurar que es mentira, porque cuando llegaba alguien que era de un partido, lo sacaban.

Y es algo que viene desde el 2006…

Sí, sí. No recuerdo si fue el 2005 o 2008 que lxs estudiantes secundarixs dijeron en su petitorio nueva constitución, y nosotrxs en casa memoria lo recordamos porque nuestro comentario fue “chuta, estxs cabrxs chicxs siempre nos dan lecciones, porque esta es la clave. Hay que cambiar la constitución y lo están diciendo ellxs, no los partidos políticos”. Y claro, a partir de esto, en el estallido se generó poder popular. Tu veías que la gente se manifestaba por distintas cosas, con los días esto comienza a tomar cuerpo como una organización. Mujeres de poblaciones con comida para darle, decían ellas, a lxs combatientes; la gente se ayudaba, se abrazaba. Era una cosa muy mística o épica; era épico. En algún minuto yo dije ilusamente “esto es una revolución, por fin despertamos” … Pero bueno, lo bajaron, en este minuto no está eso. 

Entiendo, sin sentido, pero con fuerza ¿Cómo se siguen desenvolviendo las manifestaciones? 

Las manifestaciones se siguen dando, son bastante pequeñas pero siguen. A veces hay más equipos de salud y DDHH que manifestantes, pero el aparato represivo se ha perfeccionado, siempre tiene nuevas formas de crueldad. Están generando un operativo para crear miedo, nosotrxs también vemos que están haciendo ejercicios de entrenamiento de Control de Orden Público (COP). Desde hace algunos meses nos dimos cuenta de que cambió la estrategia del copamiento; están sacando a las calles no solo a lxs que eran antes fuerzas especiales, están sacando a la escuela de suboficiales, están saliendo los equipos de balística a hacer ejercicios. Ellos no lo dicen así, pero te digo lo que observamos, porque no se justifica de otra forma cuando tienes, siendo generosa, 100 personas frente a un contingente de miles. No hay ninguna proporción. Ninguna.

¿Se instala nuevamente el miedo?

Confiamos en que se acabe el miedo, que se ha trabajado muy bien. En el fondo la estrategia que ha usado el Estado de Chile es dañar, no al cuerpo social movilizado, sino que al cuerpo social en su conjunto. Eso genera que se reactive el miedo de lo que se vivió en la dictadura, y para lxs más jóvenes hay un trauma instalado ahora.

Volvamos a la memoria, porque el 2012 ya estábamos viendo esta brutalidad. Ese año me tocó monitorear una comunidad indigena allá arriba, en alto Bío-Bío, por una situación de tortura, y habia un joven que tenia un perdigón en su ojo después de un allanamiento en su comunidad. Con esto quiero decir que es una política que nunca paró en el fondo, y el miedo está ahí, instalado. 

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