Prisión Política: La impunidad heredada

Todo es nostalgia, madre, y en esta cárcel fría

mi amor de humanidad, prisionero, se expande

y piensa y sueña, y canta por el cercano día

de la gran libertad sobre la tierra grande.

  (José Domingo Gómez Rojas/ “preso subversivo”, Santiago, 1920)

Escrito por Karo Torres / Fotografías por Francisca González Candia, Catalina Cea y Majo Saéz

Las pisadas en el pavimento se sienten difusas, y la llovizna de Agosto hace relucir la historia del trauma. Desde su origen la palabra trauma se traduce como “herida”. De vez en cuando pienso en las palabras y en sus sentidos más allá de las imágenes ¿Qué herida imperceptible se repite una y otra vez en nuestra sociedad?, ¿qué aconteció que nos hemos permitido olvidar?, ¿qué tipo de memorias colectivas heredamos? Una huella profunda en los adoquines de calle Londres en el centro de Santiago me lo recuerda de golpe. Estoy frente a un excentro de tortura y prisión política. 

Una mujer nos da la bienvenida en las afueras de la casona y explica: “en dictadura se le cambió la numeración para confundir. Para que no se pudiera encontrar el lugar. Su número real era 40. Que sea 38 es parte de esa memoria que se intentó ocultar con un número inexistente. Los nombres que ven escritos en el piso, corresponden a quienes fueron prisionerxs, torturadxs y asesinadxs en este lugar”

Somos alrededor de diez personas reunidas esperando entrar a “Londres 38”. No nos conocemos, pero aprovechamos de intercambiar palabras e intereses. De alguna manera, nos impulsa la inquietud por comprender desde las huellas estructurales el olvido forzado de la historia reciente. Un hombre rompe en llanto y se presenta ante el grupo como un expreso político del lugar. “Estuve 25 años en el exilio, regresé hace dos. Tenía que volver a visitar este lugar. He venido como una forma de sanar tanto dolor”, expresa. Otra persona pide la palabra para contar que durante la revuelta del 2019, fue detenida y torturada por Carabineros de Chile. Se abrazan, porque sus heridas provienen del mismo desprecio sistemático que las origina y anula. A pesar de la distancia, ¿por qué se sigue repitiendo el mismo mecanismo represivo por agentes e instituciones instauradas bajo el alero del Estado? 

A “Londres 38” los Militares lo llamarón “El cuartel de Yucatan”, y fue uno de los centros de detención, tortura y exterminio de detenidxs politicxs más importantes de la dirección de inteligencia nacional (DINA), hasta 1975. En el lugar, 98 personas fueron asesinadas y posteriormente desaparecidas; catorce eran mujeres (dos embarazadas). 64 eran militantes del MIR; 18 del Partido Comunista; diez del Partido Socialista y seis sin militancia. En el año 2005 es declarado a través del Decreto N°1413 del Ministerio de Educación como sitio de memoria, destacando lo siguiente:

Es importante dar protección a este inmueble, dado que es emblemático que las generaciones futuras conozcan nuestra historia reciente, para que se reivindique la memoria de las víctimas de represión y para que se establezcan nuevas bases para la convivencia social en que el respeto por los derechos humanos permanezca y se reafirme el valor de la vida humana.

(...)

La prisión política en “La revuelta”

En mayo de este año, Sebastian Piñera aseguró que en Chile no hay presos políticos, no hay ninguna persona que esté privada de libertad por sus ideas”, negando una realidad existente, pero penalmente justificada. Las personas privadas de libertad en tiempos de “revuelta” —en su mayoría—,  se encuentran por acusaciones de incendio, homicidio frustrado, desórdenes públicos, entre otros relacionados, manteniendo la impunidad y falta de garantías sobre procesos a los que el gobierno llama justos ¿Qué debemos cuestionar dentro de la legalidad? La corrupción sostenida por las instituciones debe hacernos replantear lo que entendemos por justicia. Sobre todo, cuando a través de los medios de comunicación se utiliza la versión castigadora, sostenida bajo el eslogan vacío de “seguridad social”. 

Durante los primeros meses del estallido social, más de 11 mil personas fueron detenidas, bajo un exceso de violencia que terminó con una treintena de muertxs y cientos de mutilados. Hasta julio de 2020, existían 300 presxs relacionados al estallido social, incluyendo menores de edad dentro del Servicio Nacional de Menores (Sename). El aparataje disciplinario del poder institucionalizado, se organiza y encarcela bajo la tortura y el amedrentamiento, difundiendo una versión sesgada de los hechos. 

 

 “La corrupción sostenida por las instituciones debe hacernos replantear lo que entendemos por justicia. Sobre todo, cuando a través de los medios de comunicación se utiliza la versión castigadora, sostenida bajo el eslogan vacío de “seguridad social”. 

El caso de Jordano Santander (San Antonio, Valparaíso), es uno de aquellos. Jordano sufrió tortura física y psicológica al momento de ser detenido por funcionarios de la PDI junto a otros cuatro compañeros. La historia incluye ausencia de pruebas, una prisión preventiva excesiva, puesta en marcha de un montaje revanchista y una condena de más de cinco años.

Todo comenzó el 3 de marzo del 2020, cuando al regresar a su casa luego de una marcha junto a Claudio Bravo, Jorge Hernández y Patricio Alvarado, lanzan algunas piedras al cuartel de la PDI. Posteriormente, subieron a la toma, donde vive Tania Parada, pareja de Jordano. De madrugada se retiran en auto del lugar, siendo embestidos por una camioneta blanca que los persigue hasta detenerlos entre disparos y sin presentar identificación institucional. De los cuatro, y luego de más de un año en prisión preventiva, solo Jordano (quien iba manejando) queda condenado, siendo culpable de “homicidio frustrado” ¿La prueba?, una declaración realizada por el funcionario Hugo Gutiérrez, quien asegura que hubo “ánimo homicida” al momento de la persecución ¿Cómo es posible que opere el “ánimo” como un hecho condenatorio? No hay más pruebas que la subjetividad de un relato. 

Visité a Tania para comprender su incansable lucha por la liberación de Jordano, quien agotó las vías judiciales luego de acudir a la Corte de Apelaciones de Valparaíso para la anulación del juicio, acción que fue rechazada (Junio 2021). Actualmente, lleva una lucha junto a otrxs familiares, para la liberación de los presxs de la revuelta a través de la vía política, solicitando el indulto general como única esperanza. No descansa, alude a un montaje, a la impunidad impuesta y asegura con convicción:No pararé hasta verlo libre”. 

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