A un mes del lanzamiento de su disco: Lucy Briceño sigue siendo la reina indiscutida de la música porteña

Esta artista declarada como Patrimonio Vivo por la Ilustre Municipalidad de Valparaíso en el 2012 -y reconocida como Tesoro Humano Vivo por el Estado-, sigue presente y activa en la escena musical de la ciudad, desde donde aporta a la riqueza de nuestra identidad local.

Escrito por Paula Ríos  / Fotografías por Francisca González 

Desde la entrada del restaurante El Rincón de las Guitarras, nuestro punto de encuentro, se escuchaba un bolero que no pude reconocer. La melodía era constantemente interrumpida por la conversación y las risas de los comensales. “La esencia del puerto se siente en todos sus rincones”, pensé. Le pedí a una chica que se encontraba trabajando en el local que le avisara a la sra. Lucy mi llegada. «Está almorzando», me respondió.

Mientras la esperaba, me puse a escuchar nuevamente las canciones de su disco, Sigo enamorada de la música (2021), el cual corresponde a su primera producción discográfica como solista. Después de algunos minutos navegando entre notas musicales y ritmos latinoamericanos, vi salir del local una mujer que avanzaba con elegancia, seguridad y calidez. Muchas personas se le acercaban pidiendo fotos y le hablaban con admiración y respeto.

Lucinda Briceño Riquelme, más conocida como Lucy Briceño, es una modista y artista porteña que se destaca hace más de 50 años por ser cantora y cultora de la cueca. Sus primeros pasos dentro del mundo cuequero fueron bien zapateados -literalmente-, ya que partió bailando. “Una de mis clientas estaba esperando guagüita y me contó que había un concurso nacional de folclore y que su marido quería participar, pero como ella no podía bailar pensaba que era una buena idea que yo fuera con él.  No quería hacerlo, nunca me han gustado los concursos, pero al final la complazco. Estuvimos 3 meses compitiendo y ganamos el primer lugar”. 

Desde ese momento, comentó, se empezó a relacionar con músicos y comenzó su camino de intérprete musical, aunque no partió cantando cuecas, sino rancheras durante dos años. La primera agrupación oficial en la que participó fue Los Sureños y a principios de los años 90 formó parte de Los Paleteados del Puerto.

Una mujer líder en la historia musical porteña

– Cuando comienza a cantar, ¿habían otras mujeres haciendo lo mismo?

-Habían pocas, muy pocas. Cuando yo empecé ellas tenían más edad, algunas murieron y otras se retiraron. Hubo un tiempo en que Silvia “La Trigueña” y yo éramos las únicas mujeres que cantábamos, entonces el sindicato de Santiago empezó a exigir una dama en los conjuntos grandes, porque eran puros hombres. Desde ese momento aparecieron más.

-¿Por qué no había tanta participación?

-No tenían interés. Siempre que me entrevistaban decía “de las niñas que les gusta bailar, cómo ninguna va a saber cantar”. Y de ahí, un tiempo después, las primeras que se animaron fueron Las Lulú de Pancho Gancho. Cinco profesoras de música que llevan muchos años juntas y lo hacen muy bonito.

Luego aparecieron varios conjuntos, dúos, tríos. Por eso estoy feliz, porque hay muchas niñas bonitas en los teatros. Cuando las veo me lleno de orgullo y todas me piden consejo.

¿Cuál es el consejo que usted les da para que ellas sigan en este camino?

-Querer es poder. Si tú quieres algo aunque no sea muy fácil, vas a poder, solo porque quieres. Una misma se tiene que dar su valor. Nada de “no puedo, lo voy a dejar”. No, eso no. 

 “Hubo un tiempo en que Silvia “La Trigueña” y yo éramos las únicas mujeres que cantábamos, entonces el sindicato de Santiago empezó a exigir una dama en los conjuntos grandes, porque eran puros hombres».

Colaboración y respeto: la clave de su vínculo transgeneracional

A pesar de la llegada de diferentes artistas y estilos musicales, Valparaíso se mantiene fiel a las cuecas, boleros y vals, por lo que su carrera de cantante siempre tuvo el apoyo del público. Asimismo, Lucy junto a otros exponentes han ido cultivando un ambiente de respeto y apoyo mutuo, lo que ha fortalecido la existencia de esta comunidad musical.

“Antes tú tenías tu repertorio y yo no podía cantar ninguna canción que cantaras. Un día, en una reunión que tuvimos, les dije que esto no podía suceder, porque es un beneficio para el que escribió la canción que la cante todo el mundo. Con el tiempo eso se terminó”. Luego añadió: “Cuando vamos a hacer eventos donde hay varios conjuntos, si alguno me pide que saque alguna canción, yo lo hago. Hay tantas canciones para cantar”.

-¿Siempre hay un ambiente de colaboración?

– Sí, siempre. Y el respeto de la juventud hacia los más viejos. 

-¿Le ha tocado guiar a estas generaciones nuevas de músicos? 

-Sí, aunque cuando me preguntan yo no critico y les digo que hay que respetar al compañero, porque cuando uno canta siempre entrega lo mejor que tiene. Hay que darles ánimo para que mejoren.

-¿Y dentro de su carrera quién le dio ánimo a usted?

-Don Alberto Rey del Dúo Rey-Silva. Él me ayudó mucho, le gustaba como yo cantaba y siempre me daba consejos.

La música, su gran amor

Sigo enamorada de la música es un disco producido por A la cucha producciones y se compone de 12 canciones con estilos latinoamericanos como el bolero, el vals, la tonada y la cueca. Cada una de las composiciones incluidas fueron escogidas personalmente por la cantante, según comentó, y forman parte del repertorio que la ha acompañado durante años, por lo que tienen un significado importante en su vida.

Luego de seis meses de trabajo, arreglos y ensayos, se lanzó esta producción musical que cuenta con la participación de diferentes generaciones de músicos, entre la que se destaca César Olivares, guitarrista, cantor y cultor perteneciente a la primera generación de la bohemia de Valparaíso.

La reina de la música porteña deja una huella invaluable con este material, una pequeña ventana de su larga trayectoria que permite vislumbrar el gran nivel musical con el que contamos diariamente. 

– ¿Qué significa la música para usted?

-La música para mi es lo más importante, es algo que uno lleva en la piel. Puedo estar preocupada o enferma, pero me subo al escenario y estoy una hora cantando ahí, no me duele nada. Estoy feliz, porque es mi vida y yo creo que cuando deje de cantar me voy a poner vieja al tiro. Es lo más importante, me hace estar como estoy, porque ya con la edad que tengo debería estar en mi casa tejiendo y en una mecedora.

Dice que a sus 90 años de edad aún puede correr a tomar la micro, enhebrar la máquina de coser y leer sin lentes, pero que se olvidó de lo que era el romance -algo que confiesa de una forma muy graciosa-. 

A pesar de esto, se reconoce romántica y creo que se nota tanto en el disco como en sus presentaciones. “Me encantan los boleros. Las cuecas y los boleros son lo que más me gusta”. Confiesa que hay muchas canciones que disfruta cantar, algunas de las que se le vienen en ese momento a la memoria son Toda una vida y Piensa en mi

Durante el año y medio que duró el confinamiento pandémico extrañó estar frente a su público, por lo que la presentación del disco fue un acercamiento significativo después de haber estado tanto tiempo lejos de los escenarios. Aunque este sentimiento para los amantes de la música fue recíproco, “el público estaba ávido de pasarla bien. Aquí (El Rincón de las Guitarras) el día viernes o sábado ya no cae más gente”. 

El disco, que fue presentado en un concierto íntimo transmitido por las redes sociales de Lucy y lanzado a finales de noviembre en el Teatro Municipal de Valparaíso, lo pueden encontrar en diversas plataformas digitales, como Spotify. 

También pueden disfrutar de la artista en el Rincón de las Guitarras, un show imperdible lleno de significado y tradición porteña.